Altar de Changó | Foto © CiberCuba

La fiesta del Rey del Trueno, Changó

La religiosidad popular cubana tiene influencias directas del catolicismo español y de diferentes religiones africanas, especialmente de la Regla de Osha. Los instrumentos de dominación en la época colonial condujeron ambos caminos religiosos por la vía del sincretismo. Por eso este 4 de diciembre muchos cubanos veneran al gran Rey Yoruba, Changó y a la representación de María, Santa Barbara.

Santa Bárbara, Changó

Changó (o Shango) es el orisha de la justicia, de la fuerza masculina, de la sensualidad viril.  Es el dueño de los truenos, del rayo y del fuego. En su día, sus hijos en la religión yoruba le suelen preparar en el altar un verdadero festín de majares típicos cubanos.

Si no eres practicante de esta religión, es probable que no hayas visto un altar. Sin embargo, estoy casi segura de que conoces aquella canción de Willy Chirino, “Mister Don´t Touch the Banana”, en la que, con singular humor, describe una fiesta para Changó.

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Changó representa la alegría de vivir, la pasión, la inteligencia, lo que fructifica y la riqueza. A él, y a Santa Bárbara, le cantaron Celina y Reutilio allá por 1949 en una de las canciones más versionadas de la música cubana, “Que viva Changó”.

Las ofrendas a Changó que no pueden faltar

A Shango se le ofrenda Amalá. Esta receta consiste en una harina de maíz con leche y quimbombó. También se le ponen plátanos verdes, vino tinto, maíz tostado, platanitos de fruta, mamey colorado, entre otros alimentos. Mientras que, a Santa Bárbara, siempre le ponen en su altar una copita de vino tinto, del mejor.

Los devotos de Changó o Santa Bárbara son sumamente cuidadosos con sus obsequios al santo. Los eligen y elaboran con cariño, buscan que sean productos de la mejor calidad, porque el respeto también se demuestra en la ofrenda.

En tiempos tan convulsos como los que vivimos, la gente se aferra a sus creencias porque en ellas encuentran paz y amor. Según los seguidores de Changó, sólo junto a él se sienten las voces del miedo y el gemido de la pasión. Mientras hace su guardia de soldado insomne, bajo sus pies, la tierra arde.

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