Permiso de trabajo de Juan Carlos Cremata Malberti | Foto © Cortesía del autor
Permiso de trabajo de Juan Carlos Cremata Malberti | Foto © Cortesía del autor

Memoria del Exilio: Veo - Veo y buenas nuevas


Publicado el Jueves, 8 Agosto, 2019 - 21:33 (GMT-5)


Ver cine no sólo entretiene mis horas de soledad.

Es, además, estudio, evasión, introspección, disfrute, alimentación espiritual - que es igual de importante - inspiración, clarividencia, luz interior, derecho, deber y goce.

Así, me he bailado, en estos días, piezas contemporáneas que ya huelen a clásicos.

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Al menos, desde ya, en mi retentiva, veteranía y bagaje.

Otras, francamente, olvidables.

DOLOR Y GLORIA. Si antes se le admiraba con mucho, ahora, luego de este filme tan suyo, a Pedro Almodóvar se le coge cariño. Nunca me ha complacido del todo Antonio Banderas*. Pero aquí, me convenció del todo en esa suerte de alter ego del cineasta manchego. Lo mismo, me sucede con el desempeño de Penélope Cruz. Todo el mundo en esa película se abre de corazón. Es un regalo para el gusto y el entretenimiento, pero, sobre todo, para el cultivo de la pasión. Una joya en su recreo del color, los encuadres, los movimientos de cámara y hasta en el empleo de los silencios. Realmente es una película inolvidable, sincera, emotiva y altamente recomendable.

* Ni siquiera cuando le disfruté en vivo, en Broadway, protagonizando el musical NINE.

ROCKETMAN. En la época de los biopics es de agradecer, la creativa manera de contar la vida de Elton John. Es decir, no sólo es una propuesta muy interesante, en tanto se conoce, un poco más, sobre la carrera de uno de los más grandes ídolos de la música inglesa contemporánea, sino, es que la forma como está realizada, o concebida, por el guionista Lee Hall y el director Dexter Fletcher - situando, en voz de varios actores, textos de una misma canción; o viajando continuamente del pasado al presente - la colocan como una propuesta, el doble de sugerente, a lo ya atractivo que traen consigo las letras y melodías de sus superpegajosas canciones. Mención aparte para su actor protagónico, Taron Egerton, quien se come con papas el desempeño de Rami Malek en BOHEMIAN RAPSODY. Pero, para gusto, colores.

MR DINAMITA. Un documental de Netflix sobre el ascenso de un músico tan importante para la cultura norteamericana, como James Brown. Un coloso musical que, sin embargo, cuando se conoce que le pegaba a las mujeres, no hay manera que pueda tragarlo. Lo mismo me pasa con todo aquel que ose levantar la mano contra un niño, o una persona mayor. Podrá tener todos los valores artísticos del mundo, pero, humanamente, siempre será piltrafa, alimaña, empella podrida. Su descomunal impronta estética, por muy egregia que sea, para mí, se empaña.

DOGMAN. Tremendo peliculón italiano de Matteo Garrone. El mismo de GOMORRA y CUENTO DE CUENTOS que, ahora, además, ya ultima un PINOCCHIO. La historia de un hombre bueno y simplón al que, las circunstancias más malditas, lo convierten en un criminal sin quererlo. Un filme que, al retomar toda la tradición cinematográfica italiana, se erige, con respeto, sobre un lenguaje duro, único y potente. El actor Marcello Fonte, es como una continuidad* contemporánea, del espíritu de Pasolini, al tiempo que, de todo el neorrealismo italiano. Un antihéroe perfecto, la miserable existencia de un don nadie. Una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos. Impactante.

* Ya me causa tirria la palabreja.

TOLKIEN, basada en la huérfana vida del autor de EL HOBBIT y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Es como una suerte de explicación del porqué de su mundo interior. Una vida durísima que sólo pudo embellecer, creándose un universo suyo, muy particular y hasta un idioma distinto. El triunfo de lo perseverante y lo diferente. Entretenida, sorprendente, se aprende un montón. Me encantó volver a ver a un actor tan sugerente como es Derek Jacobi en un pequeño, pero importante papel. Atención, para todo aquel que padece su exilio, con la frase en latín que le enseñan al insigne autor, IBI BENE UBI PATRIA, o, lo que es decir, “ALLÍ DONDE SE HACE EL BIEN, ESTÁ LA PATRIA”. Y en mi interpretación no tiene nada que ver con límites geográficos, sino con los amplios horizontes que se expanden en el alma… cuando es libre. Nada puede apresar al pensamiento.

COLLETE.  Con Keira Knightley, en el rol de la maravillosa escritora francesa que da nombre, también, al filme. Una historia llena del sacrificio de su talento a la sombra de su marido. Inspiradora. Ojo al diseño de vestuario, sobre todo el de la protagonista - me acordé tanto de mi querido amigo y diseñador de vestuario en todas mis propuestas, Vladimir Cuenca - que debe reflejar el espíritu de la tan singular artista emancipadora. Instructiva, provocativa y muy sugerente.

PETIT PAYSAN, o BLOODY MILK, o en su versión española, UN HÉROE PARTICULAR. Su publicidad la vende como la nueva revelación del cine francés, es decir, todo un suceso. Y está bien, pero, tampoco es para tanto. Frente a una epidemia y luego de que una de sus vacas se enferma, un empecinado campesino, intenta salvar a todo el resto de la manada. No es un filme para todo público. De haberla visto en un cine de la Habana, de seguro, dos viejas estarían protestando, o haciendo comentarios negativos. Bueno, tampoco es muy meritorio pasar una película, en Cuba, donde se vea tanto ganado vacuno, porque puede dar una especie de mareo colectivo. No pude dejar de evocar la historia real que está recogida en un documental - ya no recuerdo de quién - de un guajiro, en las afueras de la Habana, enamorado de una vaca y que tuvo que ir a juzgado y todo, para poder vivir junto a ella. Una de esas historias sencillas que hacen películas grandes. Ojalá se retome la idea para el biopic de alguien común, sencillo, desconocido y sin importancia.

SHAAZAM / HELLBOY / JUSTICE LEAGUE Son tres películas, pero más de lo mismo. Por eso las agrupo en mi comentario. Tanto se parecen, que no sé cuál de los personajes pertenece, a cuál de los mundos propuestos. Piñazos, mucha sangre, explosiones, ruidos, música alta y bastante poco espacio para el pensamiento. Es como poner la mente en blanco. Meterla, por un rato, en el congelador. Efectos especiales a granel, acompañan la sensación de haber perdido el tiempo montado en un tiovivo. Lo cual ni es malo, ni criticable, sobre todo cuando se está harto de razonar esta vida irracional que arrastramos y seguimos. Y que también es un cruel carrusel sin sentido, donde triunfa los villanos y se menosprecia, sobre todo, al héroe cotidiano.

GODZILLA. REY DE LOS MONSTRUOS. Me he dejado esta “más de los mismo”, fuera de la lista anterior, porque jamás se me hubiese ocurrido, ni siquiera olerla. Pero mi amigo americano la vio en el cine y me sugirió, casi obligó, amablemente que tratara de verla. Lo cual - a mí, que no me gusta la violencia, ni en natilla - me convirtió la recomendación en una tortura china. Por otro lado, desde que mi hija creció, sobrepasando mi volumen y tamaño corporal - en broma - siempre, le llamé como el quimérico engendro animal. Así que, con una mezcla de risa y toneladas de desconfianza enfrenté paquete tras paquete, tupe más tupe y ese ceremillar de efectos, se me trocaron entre bostezos, hasta que, al final, la enorme mentira con patas, terminó.  Seguro que trae secuela. ¡Por Dios! Mi amigo me preguntó y le dije: “Está bien buena”. Dudo que me creyera.

HOTEL MUMBAI. Una película perturbadora. Los atentados terroristas en el hotel más famoso de la India, en Bombay. Está buenísima. No se la pierdan. Tensión, acción e intriga basada en hechos reales. Angustia bastante. Tuve que verla en capítulos. Parando de vez en cuando, porque la ansiedad era mucha y este cuerpo enfermo, no resiste un susto extra. Aplausos a su director Anthony Maras. Pensé en escribir datos exactos sobre los actores, o el equipo de realización, pero, esto no es una crítica, ni la cabeza de un guanajo. Es mucho más el relato de mis impresiones frente a un hecho estético. Igual de este filme recuerdo el desempeño de Armie Hammer - quien saltó a la fama con CALL ME BY YOUR NAME - pero, sobre todo, el de Dev Patel, el mismo que nos encantara en LION y SLUMDOG MILLIONAIRE.

THE PROFESSOR AND THE MADMAN James Murray dirige a Mel Gibson* y Sean Penn en una lindísima película sobre la relación entre un perturbado mental y un alto profesor universitario, que se empeñan en la creación de un diccionario particular de las palabras inglesas. Raro caso en el que la versión del título al español, supera al original, al llamarlo: LA RAZÓN Y LA LOCURA.

* No lo digiero tampoco desde que escuché algo de que, también, les pega a las mujeres. No puedo con eso, lo siento. Diosa, te creo, estoy contigo.

UNGA ASTRID o BECOMING ASTRID. Una película sueca sobre la vida de la escritora de libros para niños Astrid Lindgren. La misma de Pipa media largas que, casi ni se nombra en todo el filme. Fascinante propuesta de un cine de un país diferente con una honda cultura cinematográfica. Ideal para una tarde de domingo. Cándida, tierna. Muy lindo filme.

I´M MOTHER con Hillary Schwank, dirigida por Grant Sputore. Recursos y más recursos malgastados en una producción que no lleva a ningún lado, aunque parte de una buena idea. Pero la intriga se difumina a lo largo de todo el metraje. Entonces, empieza la metedura de mentiras y pistas falsas. Una pena en un tema tan interesante en el que un robot se hace pasar por madre de un humano para estudiarlo. La sensación de haber perdido el tiempo, viendo una porquería no me la quita nadie. Está en Netflix. Decida, usted, pero yo paso de largo con ella. Puede que a otro le convenza.

PO STRNISTI BOS o LEJOS DE PRAGA. Es una película checa, de niños, ambientada en los finales de la segunda guerra mundial, pero sin que la conflagración se haga sentir con todo el peso que realmente tuvo. El filme termina siendo una bobada en su mensaje, detrás de una fotografía espléndida y más que cuidada y una dirección de actores - sobre todo del niño protagonista - que es de quitarse el sombrero. Mi admiración y respeto. ¡Qué pena que no despega! Hay que aprender a ver las películas como son y no como uno quiere que sea, pero siento que este filme pudo haber tenido aún mucho más vuelo, teniendo alas tan tremendas. De todas maneras, el encuentro con ese intérprete tan pequeño, como especial, ameritan la entrega.

JOHN & YOKO ABOVE US ONLY THE SKY.  Un documental de Netflix, dirigido por Michael Epstein, que intenta reivindicar la controvertida figura de la que fuera odiada y considerada como la causante de la desintegración de los Beatles. Según su premisa, el objetivo de esa unión fue, sobre todo, la creación de la que es llamada la canción del siglo XX: Imagine. Con imágenes inéditas de ambos artistas en filmaciones caseras, familiares, o de ensayos.

CHERNOBYL. Más allá de todo lo que se ha dicho sobre esta impresionante serie, lo que más me llamó la atención, fue el modo en que su dramaturgia nos hace preocuparnos, no por la suerte de un único protagonista, sino por la de todos, incluso, por la de los espectadores mismos. Todos somos víctimas. A todos nos duele cada partícula de aire infectado. Cada muerte. En cada cosa. Se hacen evidentes los mismos mecanismos de ocultar información a la población, típica de los regímenes socialistas. No en balde, la Cuba oficial, la maldice y la niega. Pero, ya sabemos que, basta media vez que el gobierno hable mal de algo para que eso se vuelva deseo, ansiedad por verla y confirmación de que es buena. Sí, señores, es buenísima. ¡Mejor propaganda imposible!

UN PEUPLE ET SON ROI, o UN PUEBLO Y SU REY. Es una hermosísima e inteligente película francesa, escrita y dirigida por Pierre Schoeller, que recrea, de manera innovadora y magistral, sucesos gloriosos - y también mundanos - de la Revolución Francesa. Robespierre, Marat - interpretado por el simpar Denis Lavant - Proudhon - que el imbécil y peligroso, por difuminar la ignorancia, subtítulo en español, llama como Prougnon - Saint-Just, Danton, Lafayette, Fouché y los mismísimos Luis XVI, junto a su estirada María Antonieta, entrecruzan sus historias con la de gente de pueblo simple, a favor, o en contra de la monarquía.

Un filme que será raro que pase en Cuba, sobre todo por la escena donde Proudhon dice desde el estrado:

“Todo poder termina corrompiendo a los hombres. El uso de la autoridad engendra la ambición de la autoridad. La historia de todas las revoluciones representa seres de poder que terminan ejercitando el más terrible de los despotismos; ese que se disfraza de libertad.”

Jeloúuuuu, ¿no suena a algo parecido?

Y luego, sigue el filosofo francés:

“Cuando hay, en un estado, un cuerpo que dice QUIERO, necesita de otro cuerpo que pueda decir NO QUIERO. Si hay reuniones de poderes en un solo cuerpo, hay DESPOTISMO”.

¡Más claro, ni el agua de globitos!

THE GREAT HACK. Un instructivo y pavoroso documental realizado por Netflix que denuncia el uso de los datos privados a través de las redes sociales. Un comprobante de cuánto se manipula a las masas. La guerra de información y el control mental de las poblaciones es la más sofisticada arma creada para dominar y regir los destinos del mundo, a capricho. El Brexit en Inglaterra y la campaña presidencial de Trump tras la investigación a una empresa llamada Cambridge Analytica. Alarmante, pero, igual, me temo que todo se queda ahí.

Que no pasará nada, que todo seguirá igual.

La mayoría cada vez más jodida.

Y unos pocos desangrando al universo.

En eso estaba, cuando…

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA:

No, no es otra película.

Es el filme de mi vida real. *

* Y en principio esa es la exacta finalidad de estas crónicas, aunque, a veces, me vaya por las ramas.

Finalmente, el permiso de trabajo me ha llegado.

* Lo primero que hice fue ir a agradecer al funcionario del que hablé en una crónica anterior, en la oficina de la congresista norteamericana Donna Shalala.

Llegó, casi, al mismo tiempo que la renovada licencia de conducción. Que aquí funciona como una suerte de carnet de identidad. *

* Ja, ja, sólo los que lleguen al final de esta lectura me podrán congratular.

De la residencia…

Nada.

Sin novedad en el frente.

Pero, como dicen que es retroactivo, el tiempo para la ciudadanía, es decir, que se cuenta desde el día en que se entró al país - o que se inició la gestión, no sé bien - la puñetera residencia me vendrá a salir junto a mi confirmación como ciudadano.

Lo cual es como guardar tiempo en el banco, o en el banquillo de espera.

Poco a poco le va entrando el agua al coco.

La hormiguita, ¿llegará a templarse al elefante?

Pasito a pasito. Poquito a poquito.

¿Cómo habrá hecho Martí con tanto papeleo?

Porque vivió en este país un berenjenal de tiempo.

¿Cómo habrá resuelto?

Por lo pronto, se me abren, de nuevo, las puertas de ser remunerado.

Darles algún sentido a mis arcas medio vacías, o vacías y medio.

Empiezo a sentirme útil de nuevo.

Vuelvo a la carga.

Para - cuando llegue la residencia - poder alzar vuelo.

Y, para celebrarlo, mi amigo americano me invitó a ver la última entrega de Disney, lo cual hace, de esta, una crónica bastante mezclada.

THE LION KING o, EL REY LEÓN dirigida por John Favreau, el mismo de EL LIBRO DE LA SELVA - que, curiosamente fue la primera película que vi en New York, luego de decidir exiliarme, creo que, en alguna emisión vieja de estas páginas, lo comenté anteriormente, porque fue como una señal, o una premonición - Contento, entonces, fui a su encuentro. Y como siempre he considerado de buen augurio, el ver un rinoceronte, que es el primer animal que aparece en el filme, me creí infinitamente dichoso.

No lo fue tal.

La maldita suerte de siempre.

Se nos sentó, al lado, una familia con un nené de meses.

¿A quién se le ocurre llevar una criatura, tan pequeña y que aún no entiende al cine?

Fiel a mi espíritu positivo, hubiese podido alegar que era el indicio de un brote, de un nacimiento, o de algo nuevo por venir…

Pero no, porque el cabrón chiquillo molestó, como un condenado, durante un rato.

Por fortuna, no fue mucho. La madre tuvo que sacarlo.

Pero, fue lo suficiente como para que sacara del embeleso.

Justo cuando el villano más recontra malo de la cinta cantaba, me pregunté:

- “¡Coño, estoy viendo a un león cantar! ¿Quépin… es esto?

Uno puede tragárselo, sin discusión en los muñequitos y hasta en la versión musical - genialmente concebida por Julie Taymor* - pero, aquí, a pesar del buen desempeño de un burujón de efectos digitales, al menos a mí, no me convenció.

* Que pude disfrutar en Melbourne, Australia y quedé maravillado.

Es una rara sensación de perfección vacía, o de naturaleza muerta.

En fin, que ya Disney* sabe empalagosamente a Bisne ¿y?

* Muy lejos de aquel que nos sorprendió con la ardillita Perry. Imagino que como ya salió Aquaman, no demorará la versión humanizada de La sirenita.

De cualquier manera…

Linda indicación a la que me acojo para despertar.

Volví a la escuela en la que trabajaba y de nuevo me han vuelto a emplear.

Y el primer día laboral, de vuelta a casa, montado en Obba - mi pequeña moto, que se atoró bajo tanta lluvia - me bautizó un tronco de aguacero.

Tuve que parar por un rato, en una gasolinera. Hasta que escampara un poco.

Llegué a casa empapado, mas, me dio lo mismo, me dio igual.

Hace tiempo que no sentía con tanta fuerza el baño del cielo.

Y ahora que Timón y Pumba parecen reales, yo que sí soy verdadero, también, puedo entonar:

Hakuna matata.

Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.


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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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